Porque vibra con lo que sientes.
Y eso marca lo que el mundo te da… o lo que te quita.
Ponle nombre a lo que te bloquea.
Hablas… pero no conectas.
Te esfuerzas… pero los resultados no llegan.
Sientes que hay más en ti… pero no sabes cómo expresarlo.
Tu cuerpo lo siente.
Tu voz se apaga.
Y con ella, también lo que podrías estar viviendo.
No es que no sepas comunicar.
Es que aprendiste a sonar como se esperaba.
Y eso te salvó… pero ahora te apaga.
Tu voz está atrapada en un cuerpo tenso, una energía bloqueada y un diálogo interno que no te representa.
No enseñamos técnicas para sonar mejor.
Liberamos lo que llevas años callando, para que tu voz refleje tu valor real.
Y desde ahí:
Hay una parte de ti que todavía habla por miedo…
No nací sabiendo hablar claro.
Ni con seguridad. Ni con poder.
Mi voz era todo menos libre.
Estaba llena de miedo, de inseguridad, de desmerecimiento.
Y por mucho que intentara expresarme…
lo que decía no reflejaba mi valor.
Viví muchos años desde lo pequeño.
Desde lo que se debía hacer. Desde lo que se esperaba de mí.
Hasta que una crisis me sacudió tanto por dentro que tuve que empezar a buscar.
Pasé por la Terapia Gestalt, por la PNL, por el liderazgo integral…
pero lo que realmente me transformó fue esto:
darme cuenta de que la forma en la que me comunicaba estaba construyendo mi vida.
Y que si quería una vida diferente, tenía que empezar por ahí.
La conciencia de mi voz me cambió.
Y por eso estoy aquí:
para que la tuya también te devuelva lo que eres.
No para que suenes más fuerte.
Sino para que suenes más auténtico. Más tú.


Antes que cualquier título, Nuria es una mujer que defiende la libertad de ser.
De expresarse sin tener que forzar.
De hablar sin apretar. De sonar sin controlar.
Porque para ella, la voz no se entrena desde fuera.
Se libera desde dentro.
No cree en la perfección vocal.
Cree en la verdad que sale del cuerpo cuando el cuerpo ya no se tensa.
Cuando no hay bloqueos, ni exigencias, ni intención de gustar.
Es referente internacional en Técnica Linklater y Bioenergética, sí.
Pero quienes trabajan con ella no vienen a “colocar” la voz.
Vienen a soltarla. A habitarla. A dejar que fluya como el aire.
Nuria trabaja con precisión técnica, claro.
Pero solo para que luego puedas olvidarte de la técnica… y sonar.
Porque cuanto menos controlas tu voz,
más natural, más libre y más tú se vuelve.
Y por eso, quienes pasan por sus manos no solo transforman su voz.
Se transforman por dentro.


No perfeccionamos voces.
Liberamos almas.
Y si estás aquí, leyendo hasta el final…
tal vez ya no quieres seguir callando.
Aquí abajo no encontrarás un test, encontrarás un espejo.
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